Archivos de la categoría ‘Extractos de obra’

IMPURE POETRY. Nuria Amat. Translated: Peter Bush.

1.
She thinks her house
the writer of her woes
wields the brick like a gritty
pen, her hand bloody
from raising so many walls,
just blacked out a window
with a firmament
alcove-dark
stone is her thought,
stone her silent smile,
stone her bed, her tongue, her kitchen,
the way into the house
is across her heart.
Don’t.
Her existence is a hard place.
She won’t greet you.
Words choked by pain escape
like a couple in uniform
while her cats philosophize
in the yard and ask the heavens
about the man resting
or the cleft of the sex
of the woman entrenching
in her bedroom.
2.
A man smiles at me
by the traffic lights,
I accelerate my eyes,
better not say a word,
really my mind turns grey
as I spurn his dare,
no sweetness or hope greets
the shock of love denied
he satisfies his (human?) desire
to invent women with pigeons,
if I glance his way,
my smile will earn a solemn reprimand,
then come sackings of high altars,
offerings of climacteric flesh,
keys, a hotel, a number perhaps,
stains, scent of a streetlamp interlude,
airy gestures,
whatever,
homicide.
3
Resist body,
Snail in the night,
reduced to larva,
cupboard without darkness,
severed poem,
failed coitus,
life.
4.
I, a wait
in your suicide prison, dry
is the food you offer,
dead the nights on my plate,
hard the bed your passion vomits,
I tell the wall:
life is too busy,
don’t write me.
My cell, deaf to your calls,
begs the willow you not to
insist on visiting me,
a nail in your smile.
5.
I propose my house become a sanatorium,
white walls bare and soundless,
voices falling like leaves,
cupboards open to nightly despair,
I will give out the medicine,
you will see to the business
of restoring the patient to his shirt,
possibly then,
between your self-sacrifice
and my temerity,
the mad will escape.

POEMAS IMPUROS. Nuria Amat. Selección.

UNO
Cree que su casa
es la escritora de sus penas
y el ladrillo lo usa de pluma
polvorienta, tiene la mano
ensangrentada de tanto
levantamiento de los muros,
acaba de cegar una ventana
con un firmamento negro
como alcoba,
su pensamiento es piedra,
piedra la sonrisa silenciosa,
piedra su lecho, su lengua, su cocina,
hay que entrar en la casa
atravesando su corazón.
No lo hagas.
Su existencia es pedrusco.
No piensa recibirte.
Palabras cortadas de dolor,
huyen en pareja uniformada,
mientras filosofan sus gatos
en el patio y pregunta al cielo
por el descanso del hombre
o la hendidura del sexo
de la mujer que atrinchera
en su recámara.
DOS
Resiste cuerpo,
caracol nocturno,
reducido a larva,
armario sin negrura,
poema roto,
coito fracasado
con la vida.
TRES
Dicen que el duelo
es consuelo lento de la perdida.
Yo no lo creo.
Para decirlo claro:
el tiempo actúa como chispa,
paraliza la emoción de la ausencia,
abotona el alma,
corrige las arrugas de la histeria,
ya no lloro,
o lloro menos,
pero, para mí,
todo escribe la fecha del intervalo.
CUATRO
La asesina que llevo en mí,
prepara su coartada:
que el cañón sea corto,
munición veloz,
balas supersónicas,
parabellum,
como poco,
lista para el gran disparo,
uno y rápido,
directo al corazón certero,
la cama amplia, blanca,
blanda la almohada, dos mejor que una,
la puerta bien cerrada,
como el que oculta intimidad feliz,
sexo oscuro que me gusta,
noche de satén chiflada,
preferible una habitación anónima,
de hotel americano, a ser posible,
con largo pasillo que atenúe las pisadas,
luz discreta en la mesilla,
ninguna carta de amor,
nada que recuerde despedida,
un libro, acaso,
como equipaje incierto,
un poco de perdón,
cuando yo me vaya.
CINCO
Propongo que mi casa sea un sanatorio,
blancas paredes desnudas sin volumen,
voces caducas como hojas,
armarios abiertos a la desesperación nocturna,
yo repartiré las medicinas,
te ocuparás tú de la intendencia
de redimir al enfermo su camisa,
es posible, entonces,
que entre tu abnegación
y mi osadía,
los locos huyan.